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Blog > Estrés y sueño: cómo impacta en tu descanso

¿Puede el estrés interferir en el descanso?

La respuesta a esta pregunta es un contundente “sí” y, por eso, hoy te queremos contar un poco cómo darte cuenta si el estrés está interfiriendo en tu descanso. Además, vamos a compartir algunos tips para que, si estás pasando un momento de estrés, te pongas las pilas en ajustar la rutina de sueño y poner el foco en relajarte para que el estrés no interfiera en tu descanso.

El estrés se define generalmente como una sensación de tensión física o emocional. Es la respuesta del cuerpo ante un desafío o una demanda, ya sea por una situación, un pensamiento, o un evento que genera frustración, ansiedad o tensión. Claro está que puede ser ocasionado por múltiples factores y los problemas en el descanso empiezan cuando estas sensaciones son demasiado frecuentes en la vida cotidiana. En otras palabras, la continua sensación de tensión en el cuerpo o la mente pueden afectar el bienestar e interferir en el descanso.

¿Cómo afecta el estrés al descanso?

Las personas que sufren de estrés, refieren muy comúnmente que tienen dificultad para conciliar el sueño, se despiertan mucho por la noche o tienen pesadillas o sueños perturbadores.
De hecho, las principales consecuencias del estrés son el insomnio y la sensación de un sueño poco reparador (que puede incluir múltiples despertares).
Sumado a esto, están los llamados “sueños de estrés”, en los que se recrean situaciones diarias angustiantes y se vuelven a sentir intensamente, de manera muy vívida. Algo así como revivir una y otra vez ese momento que detonó el estrés. ¿Bastante molesto no?
De más está decir que todas estas complicaciones a la hora del descanso, generan fatiga y falta de energía, provocando somnolencia diurna y afectando negativamente la productividad.
Finalmente, en casos más extremos, la continuidad del estado de estrés, puede provocar ansiedad y depresión.

¿Qué hacer para descansar mejor?

A la hora de diseñar el descanso perfecto, lo importante no es solo prestar atención al colchón. Si bien es fundamental evaluar el estado de tu colchón y pensar si necesitás ponerte en campaña para comprar un colchón nuevo que se adapte mejor a vos, también hay que repasar el estado general del cuerpo: prestar atención a cómo estás y qué necesitás para poder tener un descanso recomponedor.

A veces, algunos simples pasos o ajustes que pueden pasar desapercibidos en la vida cotidiana ayudan a reducir el estrés, relajar un poco la mente y el cuerpo para mejorar el descanso. Ejemplos de esto son el ejercicio regular, alejarse de los dispositivos electrónicos cerca del horario de ir a dormir, armar una rutina de descanso o preparar el ambiente en modo relax de tal manera que permita bajar un cambio y mejorar el sueño.

Si querés comenzar a mejorar tu descanso y saber más sobre cómo mejorar tu rutina de sueño podés leer la nota sobre ejercicio y sueño aquí. Además, te proponemos sumar a la rutina a nuestra mejor aliada, la música: armate una playlist que te ponga en mood sueño reparador y dejá el estrés afuera de tu espacio de descanso.