
La respuesta a esta pregunta es un contundente “sí” y, por eso, hoy te queremos contar un poco cómo darte cuenta si el estrés está interfiriendo en tu descanso. Además, vamos a compartir algunos tips para que, si estás pasando un momento de estrés, te pongas las pilas en ajustar la rutina de sueño y poner el foco en relajarte para que el estrés no interfiera en tu descanso.
El estrés se define generalmente como una sensación de tensión física o emocional. Es la respuesta del cuerpo ante un desafío o una demanda, ya sea por una situación, un pensamiento, o un evento que genera frustración, ansiedad o tensión. Claro está que puede ser ocasionado por múltiples factores y los problemas en el descanso empiezan cuando estas sensaciones son demasiado frecuentes en la vida cotidiana. En otras palabras, la continua sensación de tensión en el cuerpo o la mente pueden afectar el bienestar e interferir en el descanso.
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Las personas que sufren de estrés, refieren muy comúnmente que tienen dificultad para conciliar el sueño, se despiertan mucho por la noche o tienen pesadillas o sueños perturbadores.
De hecho, las principales consecuencias del estrés son el insomnio y la sensación de un sueño poco reparador (que puede incluir múltiples despertares).
Sumado a esto, están los llamados “sueños de estrés”, en los que se recrean situaciones diarias angustiantes y se vuelven a sentir intensamente, de manera muy vívida. Algo así como revivir una y otra vez ese momento que detonó el estrés. ¿Bastante molesto no?
De más está decir que todas estas complicaciones a la hora del descanso, generan fatiga y falta de energía, provocando somnolencia diurna y afectando negativamente la productividad.
Finalmente, en casos más extremos, la continuidad del estado de estrés, puede provocar ansiedad y depresión.
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A la hora de diseñar el descanso perfecto, lo importante no es solo prestar atención al colchón. Si bien es fundamental evaluar el estado de tu colchón y pensar si necesitás ponerte en campaña para comprar un colchón nuevo que se adapte mejor a vos, también hay que repasar el estado general del cuerpo: prestar atención a cómo estás y qué necesitás para poder tener un descanso recomponedor.
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A veces, algunos simples pasos o ajustes que pueden pasar desapercibidos en la vida cotidiana ayudan a reducir el estrés, relajar un poco la mente y el cuerpo para mejorar el descanso. Ejemplos de esto son el ejercicio regular, alejarse de los dispositivos electrónicos cerca del horario de ir a dormir, armar una rutina de descanso o preparar el ambiente en modo relax de tal manera que permita bajar un cambio y mejorar el sueño.
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Si querés comenzar a mejorar tu descanso y saber más sobre cómo mejorar tu rutina de sueño podés leer la nota sobre ejercicio y sueño aquí. Además, te proponemos sumar a la rutina a nuestra mejor aliada, la música: armate una playlist que te ponga en mood sueño reparador y dejá el estrés afuera de tu espacio de descanso.
